Cómo crear tu propia crema para las manos

Todo gran logro de la humanidad hemos logrado a través de nuestras manos. Arte, ciencia, y sociedad construida por dos palmas y diez dedos. Por tanto, son instrumentos que debemos cuidar y otorgarles la atención que merecen, y aquí, pretendemos enseñarles cómo hacer uso de la naturaleza para mantenerlas sanas y hábiles para que estén preparadas en el día a día.

Tomémonos un minuto para apreciar todo lo que somos capaces de hacer con las manos, y cuánto dependemos con ellas tanto para el trabajo como en nuestras interacciones con nuestros seremos amados y conocidos. Primer contacto que haces con otro ser humano, quien sea que pueda ser, es con estos milagrosos instrumentos. ¿Las obras de arte más preciosas que has visto, o la música más sublime que calma tu alma y hace que tu cuerpo desee menear y moverse? Así es, manos. Y seas alguien que efectúa forzosas faenas con ellas, en el campo o en el gimnasio, o las uses para escribir en tu computadora, desde lo delicado a lo intenso, acompañan y permiten el desarrollo de nuestra vida.

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Por eso es fácil olvidarse de ellas, al estar tan presentes. Es una especie de paradoja. Para eso recordamos que una nutrición de piel no sólo mantendrá una buena salud, sino que es una buena manera de recordar cuán gratos debemos sentirnos de la dócil espada del cuerpo humano.

Tan simple como seguir una receta, guardarla en el refrigerador, y utilizarla dos veces a la semana, eso es todo lo que necesitas para darte el lujo de mantenerlas sanas.

Con aceite de jojoba como nuestra base, con tan sólo añadirle una parte igual de gel de aloe vera, cumplimos con hidratar y proteger las manos. El aloe puede ser sustituido por cera de abeja en la misma cantidad para una capa más protectora disponible para personas que emprenden trabajos más fuertes donde la fatiga de nuestras manos puede ser más común.

Ahora, si queremos ampliar la variedad de beneficios de nuestra crema humectante, debemos primero crear una base adecuada para nuestros aceites esenciales, que permiten la personalización de ella. Los aceites hacen el papel de la firma de toda medicina que queramos crear, ya que son reflejo de aquello que deseamos alimentar o curar en nosotros mismos.

30g de manteca de Karité y dos cucharadas de aceite de almendra son nuestro canvas de alivio natural. A este mejunje se le puede agregar hasta diez gotas de aceites esenciales. La lavanda es nuestro ángel de la calma, relajando la piel y nuestra mente con su aroma, el romero tiene su intensidad curativa y regeneradora, y la menta es el protector del sistema respiratorio, actuando también como desinfectante y relajante muscular. Más adelante, vamos a desmenuzar los beneficios de cada aceite, para que puedas elaborar tu propia firma, e infaliblemente crear los productos ideales para ti, tu cuerpo, y tu mente.

Hacemos tanto con las manos, y les debemos tanto, que no podemos olvidarnos que estamos en donde estamos gracias a ellas. Una buena salud son las gracias suficientes para, no solo tener la paz interior de estar agradecidos por nuestros cuerpos, sino también de asegurarnos que estos instrumentos están bien cuidados para poder tomar el mundo, y hacer lo que nuestros sueños dictan que hagamos con él.